Sí, lo reconozco, no me gusta la Navidad. Es así, por fechas, por recuerdos, por lo que sea, pero no me gusta. Para mi la Navidad es esa época donde llegan los anuncios más esperados, no sólo el de la lotería, que también, sino el momento donde las marcas quieren llegar a sus consumidores de una forma creativa y eso me encanta. Quizás el momento del año donde más tienes que destacar, porque en el momento en el que vivimos tienes que ser creativo, diferente y llamativo para llegar a tu público. Hay demasiada información en nuestra cabeza, recordamos poco, pero recordamos de verdad si algo nos llega. «Hola, soy Edu, feliz navidad».

La navidad, ese parque de atracciones de la publicidad, donde para mi destacan dos anuncios este año. Me gustan, por diferentes.

El primero es el de la marca Ikea. Esa manera de llegarnos a la patatilla, sobre cosas que no conocemos sobre nuestra familia por estar las 24/7 enganchados a ese aparato que se hace llamar móvil. Sí eso que antiguamente se usaba para llamar y que ahora se hace de todo, menos eso. Espontáneo y diferente, aunque discrepo en el tratamiento de las preguntas, pero llama la atención. Hay cantantes que no consiguen afinar toda la canción pero transmiten y te llega, pues eso.

 

El segundo anuncio con el que me quedo es el de Campofrío. Se está convirtiendo en un referente. La gente lo espera por estas fechas, porque es diferente y transgresor, porque utiliza ese revuelo social que se ha producido durante el año para llevarlo a su terreno y eso es genial. Quizás deja un poco de lado la marca, sí, pero los consumidores ya sabemos de dónde es el anuncio, la conocemos y no hace falta que nos expliquen quiénes son. El humor, ese referente que no debemos perder nunca.

 

Y no, no me he olvidado del anuncio de la lotería de navidad, pero es que no me llama la atención. Me gusta, pero no me entusiasma. ¡Felices fiestas!